Investigación y análisis para provocar la toma de conciencia y el pensamiento crítico

Contribuimos a la liberalización de las instituciones democráticas de la sociedad, pues han sido secuestradas por los dueños del mercado. Ellos trabajan en contubernio con sus agentes del mercado, quienes, haciéndose pasar por funcionarios públicos, están atrincherados en los salones de gobierno. La clase política ha traicionado su mandato público y en cambio opera para imponer un estado mercadocrático para maximizar el valor accionario de los inversores institucionales de los mercados financieros internacionales. Éstos son dueños de las corporaciones globales y creen ser dueños del mundo en nombre de sus muy privados intereses

Nuestros campos de acción: real democracia – real sostenibilidad – salario digno – renta básica – desigualdad – huella ecológica – decrecimiento – calentamiento global – desarrollo humano – responsabilidad corporativa – derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales – consumo responsable – células ciudadanas autónomas y sostenibles ...

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Partiendo de un etos de real democracia y real sostenimiento, nosotros, la ciudadanía, trabajamos en pos del paradigma cuyo único fin es procurar el bienestar de la Gente y el Planeta y NO del mercado.

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Un nuevo Contrato Social para el Siglo XXI

En 2007, Allen White, consciente del abrumador poder e influencia de las corporaciones sobre las sociedades, sus gobiernos, la vida cotidiana de los ciudadanos y el sostenimiento del planeta, reflexionó sobre la necesidad de buscar un nuevo acuerdo que integre a las corporaciones al contrato social entre los ciudadanos y los gobiernos que elijan. Una década más tarde, vuelve a examinar el tema, con la convicción de que en un mundo cargado de amlias discordias en prácticamente todas las esferas de las relaciones humanas, se necesita, con mayor urgencia que nunca, un nuevo contrato social que integre a las corporaciones para moldear su influencia. White sostiene que la asimetría entre los beneficiarios y la carga de la globalización ha catalizado el creciente descontento entre los que se quedan. No obstante, siente que un nuevo contrato social tripartito, basado en un espíritu de colaboración, civilidad e inclusión, está a punto de emerger.

 



El eslabón perdido:
las Corporaciones y el nuevo Contrato Social

Hace una década, en un momento de impaciencia con el progreso del movimiento empresarial sostenible, me detuve para preguntar: ¿Es hora de reescribir el contrato social? Mi respuesta: un inequívoco "Sí". ¿Por qué? Debido a que la corporación no puede ser ignorada al definir el orden social del siglo XXI en un mundo cargado de turbulencias geopolíticas, múltiples crisis ecológicas, discordia social, la cuestión de la corporación como parte del contrato social se perfila más que nunca.

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Adam Smith y los Chalecos Amarillos — (Desenmascarando viejos mitos)

En realidad, a Adam Smith (1723-1790) se lo sigue conociendo muy mal. La riqueza de las naciones, obra publicada en 1776, muestra hasta qué punto su análisis de la sociedad se refiere a la lucha de clases y permite poner en perspectiva lo que estamos viviendo en este momento de los «chalecos amarillos.


Por supuesto, citar a Karl Marx nos permitiría apreciar cómo el análisis de este revolucionario nos da las claves esenciales para comprender lo que se está desarrollando ante nosotros. Pero esto no asombraría a nadie. Por el contrario, referirse a Adam Smith puede ser provocativo. Sin embargo, entenderemos mejor lo que está pasando y eso reforzará nuestros argumentos en contra de aquellos que consideran la injusticia como el orden natural de las cosas. Rever el análisis que hizo Adam Smith sobre las clases sociales permite también comprender los elementos de continuidad en el sistema de explotación y de dominación capitalista. Por supuesto, la sociedad cambia pero siguen existiendo, de forma evidente, constantes que merecen señalarse.

Adam Smith, ese icono de los partidarios de Macron y de una aplastante mayoría de aquellas y aquellos que sostienen que el sistema capitalista es el horizonte infranqueable de la sociedad, expuso crudamente la actuación de la clase capitalista y el sostén del que se beneficiaba, y se beneficia, de leyes y parlamentos. Y eso merece que se le arroje a la cara de pretendidos expertos y de periodistas del sistema que, en realidad, ponen su energía al servicio de la injusticia, y que de Adam Smith conocen vagamente nada más que «la mano invisible.

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Cambiar Radicalmente el Orden Social Vigente

En el 200 aniversario del natalicio de Marx, el 170 del Manifiesto Comunista y el 160 de los Grundrisse


En esta nota el autor se refiere al método que propició Marx para poder tener una visión coherente y objetiva de la sociedad actual y así evitar una visión subjetiva y arbitraria de la misma, al papel protagonista que corresponde a los/las oprimido/as y explotado/as para su transformación radical y la necesaria confluencia en las luchas por dicha transformación de todas las reivindicaciones sectoriales.

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Informe 2018: BRECHAS DEL TIPO SALARIAL PPC PARA ECONOMÍAS DESARROLLADAS Y "EMERGENTES" PARA TODOS LOS EMPLEADOS EN MANUFACTURA. (de 1996 hasta 2016)

En general, siete de los doce países en esta valoración están mejor en 2016 que en 1996. Brasil no muestra cambios y Canadá, México, Alemania y el Reino Unido son peores que en 1996. Las economías de Asia oriental registran el mayor avance en la posición de sus salarios. Los tipos salariales de Singapur y SudCorea registraron la mayor mejora en la reducción de sus brechas salariales desde 1996. Por el contrario, Canadá registró el mayor descenso, seguido por el Reino Unido. Ambos permanecen en su punto más bajo desde 1996. Alemania sigue teniendo la mejor posición con una ventaja real con respecto a los salarios de PPC en Estados Unidos. Sin embargo, sigue con un índice ocho puntos por debajo de su mejor posición.

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Informe 2018: NUEVA VALORACIÓN DE BRECHA DEL TIPO SALARIAL PARA ARGENTINA 1996-2016

Nuestro análisis de los salarios dignos argentinos en el sector manufacturero desde una perspectiva global (paridades de poder de compra) ya no puede suponer
que el gobierno de Argentina continuará considerando a la apreciación de los salarios reales como un elemento fundamental de su política económica. Desafortunadamente, con el gobierno de Macri, como esperábamos, ya estamos presenciando lo contrario, dado que sus políticas económicas son claramente de oferta y están completamente comprometidas con la reanudación de la antigua relación centro-periferia que aplica un etos neocolonial a las políticas económicas de Argentina. Desafortunadamente para él, sus políticas económicas han resultado desastrosas y en dos años y medio la inflación y la devaluación se han disparado, el país está casi en impago y los salarios reales se han derrumbado. Prevemos que el índice de homologación para 2018 disminuirá de manera significativa y extenderá el número de años que se necesitarán para cerrar la brecha del salario digno con trabajadores equivalentes en EUA. En nuestro informe, la brecha se habría cerrado en nuestra proyección de inflación media para 2022, ahora tomaría hasta 2025. En cuanto a la alta inflación, la brecha se habría cerrado en 2026, ahora tomaría hasta 2032.

A pesar de ello, las dos proyecciones incluidas en este análisis muestran claramente que Argentina puede lograr una homologación de salarios dignos en el sector manufacturero en catorce años o menos siempre y cuando sea capaz de controlar la inflación y generar un crecimiento económico mínimamente significativo, como se indica en los criterios aplicados en ambas proyecciones.

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Informe 2018: Valoración actualizada de brecha de tipo salarial para Brasil 1996-2016

Brasil ya no ha sostenido el cierre de su Idx-Hm debido a la profunda recesión que se ha producido en los últimos años. Además, el gobierno brasileño de Temer aprobó
una nueva ley (PEC 55) que congela todo el gasto público durante 20 años, lo que implica que los gastos gubernamentales protegidos por la Constitución en las áreas de salud, educación y otros sectores sociales se mantendrían atrofiados hasta 2036. Esto en la práctica ha puesto fin a la política de apreciación del salario mínimo de Brasil.

Partiendo de las implicaciones que conlleva el plan del gobierno brasileño para incrementar de manera sostenida los salarios mínimos hasta el año 2023 –y utilizando como salarios de referencia los salarios brasileños para todos los empleados en manufactura– puede afirmarse que la medida a aplicarse generaría, con toda certeza, muy significativos beneficios en lo económico y social en todos los sectores económicos.

Si bien el plan de Brasil no habría cerrado la brecha de salarios dignos con los Estados Unidos para el año 2023, indudablemente habría materializado una mejora significativa que hubiera desencadenado diferentes efectos multiplicadores que habrían generado el desarrollo endógeno de Brasil. Esto lo habría colocado más cerca de los indicadores socioeconómicos de países desarrollados que de países en desarrollo. Con el derrocamiento del gobierno de Dilma Rousseff, el gobierno de Temer inmediatamente cambió la política y aplicó aumentos al salario mínimo por debajo de la inflación en 2017 y 2018. Esto puede cambiar si las nuevas elecciones presidenciales devuelven el poder al Partido de los Trabajadores de Brasil. Actualmente hay una intrincada y gran crisis política. Lula da Silva —el candidato líder en las elecciones— ha sido encarcelado, con una sentencia de 12 años por supuestos cargos de corrupción que aún no se han probado, y está impedido de participar en las elecciones. El segundo es Jair Bolsonaro, del sector populista de extrema derecha, quien fue apuñalado en una manifestación reciente y está convaleciente por la lesión. En consecuencia, dada la profunda polarización política de la sociedad brasileña, es imposible prever el resultado y cómo esto afectará la política de salario mínimo y los salarios de manufactura.

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TABLA T5: BRECHAS DE TIPOS SALARIALES REALES 1996 - 2016 PARA DOCE ECONOMÍAS, EN TÉRMINOS DE PARIDADES DE PODER DE COMPRA (PPC), PARA TODOS LOS EMPLEADOS EN MANUFACTURA. *(La tabla base de todos los análisis de brechas salariales PPC)

Los tipos salariales nominales en dólares continuaron disminuyendo en 2016 al mismo ritmo que en 2014, promediando una caída de 12,5%, frente al 12,6% de 2014. Esto se debe en gran medida a la devaluación de estas monedas frente al dólar. Además, la mayoría de los tipos salariales en moneda local aumentaron a una tasa menor que el 5,4% del tipo salarial por hora de EUA. Como resultado, la mayoría de los índices de homologación continuaron cayendo. Solo Italia y SudCorea mantuvieron sus índices de 2014 y Singapur fue la única de las 12 economías seleccionadas que pudo aumentar su índice en 2016.

Desde 2012 solo tres economías no aumentaron sus brechas de homologación. Alemania mantuvo el mismo índice e Italia y Singapur mejoraron su homologación. De las doce economías seleccionadas, cuatro están en peores condiciones que en 1996, Brasil no cambió y siete están en mejor situación que en 1996.

En general, Asia oriental han tenido un desempeño mucho mejor que el resto.

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Informe 2018: Valoración actualizada de brecha de tipo salarial para México 1996-2016

El gobierno fraudulento de México, obsesionado por la precarización de la sociedad mexicana, continúa violando deliberadamente todo el espectro de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, ambientales y culturales de sus ciudadanos.

Con la victoria electoral de López Obrador en 2018, se plantea que las cosas cambien marginalmente en beneficio de los trabajadores. En su Plan de Gobierno, se afirma que el salario mínimo se incrementará anualmente en un 15,6% anual, más inflación, hasta alcanzar los $ 171,00 al final de su sexenio.Este es un plan similar al plan de Lula en Brasil, y precisamente lo que hemos estado proponiendo durante más de una década.

Por primera vez en más de tres décadas, los salarios reales en toda la economía pueden cambiar para bien si el nuevo gobierno que comienza el 1o. de diciembre de 2018 cumple su promesa y aumenta el salario mínimo según lo planeado en un 15,6% más la inflación anual . No hay duda de que los poderosos cabilderos de las empresas domésticas intentarán ejercer la máxima presión para que el nuevo gobierno aumente los salarios nominales a un ritmo mucho menor que el planificado. Por ejemplo, COPARMEX, la confederación nacional de empleadores ya presiona para un aumento del 11% para 2019, incluida la inflación. Sin embargo, dado que es ampliamente conocido en la sociedad mexicana que después de 36 años de deliberada pauperización salarial, el salario mínimo de México se ha convertido en uno de los más bajos del mundo, tan bajo como en Nicaragua, existe una enorme presión para terminar con esto inmediatamente. De hecho, después de más de treinta años de aumento del salario mínimo por debajo de la inflación anual o estrictamente en línea con ella, el gobierno actual se vio obligado a aumentar el salario mínimo de 2017 9,6% frente a una inflación del 2,8% en 2016, y de 2018 en 10,4% frente a una inflación del 6,6% en 2017. Veremos si el próximo gobierno cumple con su compromiso e implementa una política bien articulada que recupere de manera significativa los salarios reales de toda la economía a lo largo de su mandato de seis años.

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Informe 2018: Valoración actualizada de brecha de tipo salarial para España 1996-2016

Para situar en perspectiva europea la posición de los tipos de salario digno de España, sólo cuatro economías mejoraron en 2016 respecto a 2014, dos no cambiaron mientras
España y otras quince ampliaron su brecha salarial frente a los salarios equivalentes en EUA. En conjunto, como en la mayoría de países, la homologación salarial en el sector manufacturero español se estancó, pero el muy alto paro y una política deliberada de precarización del empleo continúan siendo su rasgos más conspicuos.

En sintonía con la drástica depresión de la economía española inducida por el gobierno –con el ulterior y evidente motivo de imponer la privatización de su Estado de Bienestar– el proceso planificado de convergencia de España con las principales economías de la UE se estancó desde 2012. El índice de homologación (Idx-Hm) de los tipos salariales del sector manufacturero de España llegaron a una meseta, que junto con Alemania, Francia e Italia, han experimentado ningún o un mínimo cambio desde 2012. Sólo el Reino Unido parece seguir cayendo aun más en su Idx-Hm.

Hay, sin embargo, un halo de esperanza para un cambio. La retórica de la Comisión Europea cambió en 2016 de la erosión salarial para aumentar la competitividad, provocando una depresión sistemática de la demanda interna, aumentando la desigualdad salarial y generando una recuperación económica lenta, para ahora poner énfasis en la generación de la demanda interna, que requiere el apoyo al crecimiento de los salarios reales. Esto puede explicar por qué los salarios mínimos de España finalmente aumentaron significativamente en 2017 y 2018. Sin embargo, un mayor crecimiento se ha condicionado a un crecimiento del PIB de al menos un 2,5% y la creación de no menos de 450 mil nuevos puestos de trabajo, lo que hace dudoso que haya voluntad política, incluso en el nuevo gobierno socialista, de apoyar el crecimiento salarial. No obstante, la Confederación Europea de Sindicatos impulsa fuertemente un crecimiento propulsado por los salarios (y la solidaridad para reducir la desigualdad), en lugar de la devaluación interna para una recuperación económica sólida (ETUI, Benchmarking Working Europe 2017).

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Valoración de Salario Digno Tabla T5: Brechas de tipos salariales reales 1996-2016 para vientiún economías europeas.

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Valoración de Salario Digno Tabla T5: Brechas de tipos salariales reales 1996-2016 para ocho economías en Asia y Oceania..

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Valoración de Salario DignoTabla T5: Brechas de tipos salariales reales 1996-2016 para las cuatro mayores economías en América (Canada, Brasil, México and Argentina).

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Informe Mundial Sobre Salarios 2016/2017

La edición de 2016/2017 analiza la desigualdad entre los trabajadores asalariados considerando la estructura salarial que se genera a nivel de empresas, proporcionando datos empíricos sobre el grado hasta el cual la desigualdad salarial se deriva de la desigualdad salarial entre las empresas, y de la desigualdad salarial dentro de las empresas. El informe también incluye un examen de cuestiones conexas con los salarios y de fundamental interés para las políticas salariales.

En los últimos años se viene reconociendo cada vez más la necesidad de controlar las tendencias de los salarios y aplicar políticas salariales sostenibles que atajen el estancamiento de los salarios, aumenten los niveles de remuneración de los millones de trabajadores y trabajadoras pobres del mundo, aseguren una distribución justa, reduzcan las excesivas desigualdades de los salarios y de la renta, y refuercen el consumo como pilar fundamental de una economía sostenible. La cuestión de los salarios es importante por diferentes motivos. En primer lugar, representan una fuente crucial de ingresos para los hogares, y en consecuencia tienen una enorme influencia en el nivel de vida de la población. En los casos de aumento de los ingresos y reducción de la desigualdad de la renta, a menudo ello se ha logrado gracias a una combinación de más puestos de trabajo en el empleo remunerado para los hogares de bajos ingresos y una distribución salarial más justa. La función de los mercados de trabajo y los salarios para reducir la pobreza y la desigualdad también se puso de manifiesto en la última edición del informe insignia anual del Banco Mundial, La pobreza y la prosperidad compartida (Banco Mundial, 2016).

En segundo lugar, los salarios son importantes por motivos económicos y políticos. En el ámbito de las empresas, los salarios de la plantilla representan un costo. Sin embargo, a nivel macroeconómico, el crecimiento salarial sostenible es crucial para optimizar la demanda agregada. Si bien el crecimiento excesivo de los salarios puede provocar la inflación de los precios y la caída de las exportaciones o la inversión, un crecimiento débil puede constituir una rémora para el consumo de los hogares y la demanda interna, una perspectiva especialmente pertinente en el actual contexto económico mundial, caracterizado por el crecimiento lento. La desigualdad excesiva tiende a contribuir a la pérdida de crecimiento económico y de cohesión social (Ostry, Berg y Tsangarides, 2014; D’Hombres, Elia y Weber, 2013). También puede causar la polarización de las políticas: un informe reciente del FMI señaló que en algunos países la naturaleza de los debates políticos se ha visto modificada debido a «la creciente desigualdad del ingreso y cambios estructurales, algunos de ellos relacionados con la globalización, que se considera que han favorecido a élites económicas y han dejado a otros a la zaga» (FMI, 2016a, pág. xiii).

Por último, pero no por ello menos importante, los salarios representan algo más que dinero; importan desde el punto de vista de la justicia y de la dignidad humana. Desde hace mucho tiempo la OIT insiste en que «el trabajo no es una mercancía», y que, en consecuencia, el precio del trabajo no puede determinarse pura y simplemente mediante la aplicación de la regla de la oferta y la demanda (véanse OIT, 1944 y 2014a). En palabras de Piketty, «el sistema de precios no sabe de límites ni de moral» (2014, pág. 6). El salario mínimo desempeña un papel importante a la hora de asegurar que los trabajadores sean tratados de modo justo y compatible con las nociones de respeto y dignidad humana. Más allá de los niveles del salario mínimo, las medidas en materia de salarios y ganancias y de horas y otras condiciones de trabajo pueden contribuir sustancialmente a impulsar el diálogo social y la negociación colectiva, y a garantizar a todos una justa distribución de los frutos del progreso (OIT, 2008a). La justicia abarca la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor, y la eliminación de la discriminación en la remuneración de hombres y mujeres o entre otros grupos.

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Índices e indicadores de desarrollo humano: actualización estadística de 2018

Desigualdades en el desarrollo humano: un gran desafío para el progreso — Al ir más allá de los avances medios logrados, el IDH-D y las valoraciones desagregadas revelan grandes desigualdades en todas las dimensiones del desarrollo humano. Cuando el IDH se ajusta por la desigualdad, su valor mundial se reduce un 20 por ciento

El desarrollo humano tiene que ver con las libertades humanas. Consiste en desarrollar las capacidades humanas, no solo de unos pocos, ni siquiera de la mayoría, sino de todas las personas. En 1990 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicó el primer Informe sobre Desarrollo Humano. Desde entonces ha elaborado más de 800 informes mundiales, regionales, nacionales y subnacionales en la materia y ha organizado cientos de talleres, conferencias y otras iniciativas de divulgación para fomentar el desarrollo humano. Estas actividades han ampliado las fronteras del pensamiento analítico sobre el progreso humano más allá del crecimiento económico, colocando firmemente a las personas y el bienestar humano en el centro de la elaboración de políticas y estrategias.

 

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Vivir bien: ¿Paradigma no capitalista?

El Vivir Bien como una forma de vida, de relacionamiento con la naturaleza, de complementariedad entre los pueblos es parte de la filosofía y la práctica de los Pueblos Indígenas. Asimismo, no sólo desnuda las causas estructurales de las crisis (alimenticia, climática, económica, energética) que vive nuestro planeta, sino que plantea una profunda crítica al sistema que está devorando a seres humanos y a la naturaleza: el sistema capitalista mundial.

Mientras los Pueblos Indígenas proponen para el mundo el “Vivir Bien”, el capitalismo se basa en el “Vivir Mejor”. Las diferencias son claras: El vivir mejor significa vivir a costa del otro, explotando al otro, saqueando los recursos naturales, violando a la Madre Tierra, privatizando los servicios básicos; en cambio el Vivir Bien es vivir en solidaridad, en igualdad, en armonía, en complementariedad, en reciprocidad.

Esto implica la contraposición de dos culturas, la cultura de la vida, del respeto entre todos los seres vivos, del equilibrio en contra de la cultura de la muerte, de la destrucción, de la avaricia, de la guerra, de la competencia sin fin. Nuestros ojos y corazones lo ven y sienten, nuestros hijos e hijas lo están viviendo: el capitalismo es el peor enemigo de la humanidad.

Decimos Vivir Bien porque no aspiramos a vivir mejor que los otros. No creemos en la concepción lineal y acumulativa del progreso y el desarrollo ilimitado a costa del otro y de la naturaleza. Tenemos que complementarnos y no competir. Debemos compartir y no aprovecharnos del vecino. Vivir Bien es pensar no sólo en términos de ingreso per-cápita, sino de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra Madre Tierra.

El “Vivir Bien” es un sistema que supera al capitalista, pero que además plantea un desafío que también pone en jaque algunos preceptos clásicos de la izquierda que en un ánimo desarrollista se planteaba el dominio de la naturaleza por el ser humano. Pero además del desafío teórico, estamos ante el desafío práctico de la lucha. Hemos librado juntos varias batallas y gracias a la fuerza de los pueblos hemos derrotado políticas como la del alca. Solamente con la lucha los pueblos del mundo vamos a derrotar al capitalismo para salvar a la humanidad. Mis años de experiencia en la lucha sindical y política me han enseñado reiteradamente que debemos someternos al pueblo, que solamente organizados venceremos el desafío de salvar a la humanidad, conscientes que lograremos ese propósito salvando a la Madre Tierra del sistema capitalista.

En los días en que es publicado el libro que la lectora y el lector tienen entre sus manos, la humanidad se encuentra en la encrucijada definitiva, si ahora y en los años que vendrán nosotros nos organizamos y luchamos, las niñas y niños de la Madre Tierra disfrutarán de los bosques, de las playas, del cantar de los pájaros; si no luchamos, si no vencemos al miedo, dejaremos que el capitalismo nos aniquile, si nosotros no entregamos la vida en esta lucha, entonces quienes pagan ejércitos para invadir países, quienes fabrican bombas, los señores de la muerte habrán triunfado. Que este libro sirva para el debate, para la discusión fraterna, pero sobre todo que sirva para la lucha.

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La Larga Revolución Ecológica

Ningún movimiento revolucionario existe en el vacío; invariablemente se enfrenta a doctrinas contrarrevolucionarias diseñadas para defender el statu quo. En nuestra era, el marxismo ecológico o eco-socialismo, como el desafío más amplio a la crisis estructural de nuestro tiempo, está siendo contrarrestado por el eco-modernismo capitalista, el resultado de una ideología anterior del modernismo, que desde el principio se opuso a la noción de que el crecimiento económico se enfrentaba a límites naturales. Si el eco-socialismo insiste en que una revolución para restablecer una relación humana sostenible con la tierra requiere un ataque frontal al sistema de acumulación de capital, y que esto solo puede lograrse mediante relaciones sociales más igualitarias y relaciones más conscientemente co-evolutivas con la tierra —el eco-modernismo promete precisamente lo contrario. Las contradicciones ecológicas, según esta ideología, pueden superarse mediante soluciones tecnológicas y un crecimiento rápido y continuo de la producción, sin cambios fundamentales en la estructura de nuestra economía o sociedad. El enfoque liberal prevaleciente de los problemas ecológicos, incluido el cambio climático, hace mucho que antepone la acumulación de capital a las personas y el planeta. Se sostiene que a través de las nuevas tecnologías, los cambios demográficos (como el control de la población) y los mecanismos del "mercado libre" global, el sistema existente puede abordar con éxito los inmensos desafíos ecológicos que tenemos ante nosotros. En síntesis, la solución a las crisis ecológicas producidas por la acumulación capitalista es aún más acumulación capitalista. Mientras tanto, nos hemos estado acercando rápidamente al precipicio climático (es decir, a la ruptura del presupuesto de carbono) representado por la billonésima tonelada métrica de carbono liberado en la atmósfera, ahora a menos de veinte años si las tendencias actuales continúan.

En estas circunstancias extremas, es desalentador pero no del todo sorprendente que algunos auto denominados socialistas se hayan subido al carro eco-modernista, argumentando contra la mayoría de los ecologistas y eco-socialistas que lo que se requiere para abordar el cambio climático y los problemas ambientales en su conjunto es simplemente un cambio tecnológico, junto con la redistribución progresiva de los recursos. Aquí, nuevamente, se dice que la crisis del Sistema Terrestre no exige cambios fundamentales en las relaciones sociales y en el metabolismo humano con la naturaleza. Más bien, debe abordarse en términos instrumentalistas como una barrera formidable que debe superarse mediante la tecnología extrema

¿Cómo entonces hemos de ver la necesaria revolución ecológica y social de nuestro tiempo? Hoy en día, la creciente conciencia de tales problemas y de la ineludible conexión humana con el mundo natural en su conjunto, ha llevado a los científicos a explorar formas de desarrollo más sostenibles, como la agroecología, la bio-mimetización y los sistemas de resiliencia ecológica. El objetivo general de una sociedad ecológica, Fred Magdoff y Chris Williams escriben en su nuevo libro Creando una sociedad ecológica, es mantener la salud a largo plazo de la biosfera al tiempo que cubre de manera equitativa las necesidades humanas. Esta no es una tarea imposible, pero requiere el desarrollo de la ciencia a un nivel más alto: no se trata simplemente de la manipulación mecánica de la tierra y sus habitantes para beneficio privado, sino que se basa en el entendimiento y la preocupación por las complejas colectividades que constituyen los sistemas vivos y la vida humana en sí misma. Esto requiere una planificación ecológica, pero eso a su vez solo es posible si las relaciones sociales también cambian, reconociendo la libertad en términos de necesidades más profundas y más amplias que las del interés personal individual en una economía mercantilista.

Pero para lograr estas cosas, necesitaremos romper con los negocios de costumbre, es decir, con la lógica actual del capital, e introducir una lógica completamente diferente, destinada a la creación de un sistema metabólico social fundamentalmente diferente de reproducción. Superar siglos de alienación de la naturaleza y del trabajo humano, incluyendo el tratamiento del medio ambiente mundial y de la mayoría de las personas —divididas por clase, género, raza y etnia— como meros objetos de conquista, expropiación y explotación, no requerirán nada menos que una larga revolución ecológica, que necesariamente implicará victorias y derrotas y un esfuerzo siempre renovado, que sucede durante siglos. Es, no obstante, una lucha revolucionaria que debe comenzar ahora con un movimiento mundial hacia el ecosocialismo, uno capaz desde su inicio de establecer límites sobre el capital. Esta revuelta inevitablemente encontrará su principal ímpetu en un proletariado ambiental, formado por la convergencia de las crisis económicas y ecológicas y la resistencia colectiva de las comunidades y culturas trabajadoras, una nueva realidad ya emergente, sobre todo en el Sur global.

En la larga revolución ecológica que tenemos ante nosotros, el mundo va a transitar necesariamente de una lucha terrenal a otra. Si la llegada del Antropoceno nos dice algo, es que la humanidad, a través de una búsqueda única de ganancia económica que beneficia relativamente a unos pocos, es capaz de producir una grieta fatal en los ciclos bio-geoquímicos del planeta. Es hora, pues, de encontrar otro camino: uno de desarrollo humano sostenible. Esto constituye el significado entero de la revolución en nuestro tiempo.

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Los salarios en México 2018 - 2024: cambiar para que todo siga igual — Los salarios reales parecen seguir siendo mendrugos menguantes en un etos de Populismo Neoliberal —
El final retórico del etos de Moderno Trabajo Esclavo promovido por la política salarial “progresista” del nuevo gobierno de México es una parodia de lo que se jacta en presentar

CONCLUSIONES

• La promesa de campaña sobre salarios no se cumplió. El aumento real del salario fue sustancialmente menor al que se ofreció durante la campaña electoral.

• No hay voluntad política para hacer que una política de recuperación del salario mínimo sea un compromiso firme al aprobar leyes específicas para ese fin.

• El aumento general de salarios beneficia solo a una sexta parte de las personas asalariadas pues se limitó estrictamente al salario mínimo general, relegando a los 59 salarios mínimos profesionales a un incremento para compensar la inflación del IPC, la misma política de contención salarial de los últimos 36 años.

• Sería un grave error eliminar los tipos de salario mínimo para las 59 actividades profesionales; actividades que requieren mayores capacidades y habilidades físicas e intelectuales que las requeridas para las actividades del salario mínimo general. Asignar los mismos criterios de compensación para ambas no solo sería muy injusto y deprimiría aún más su poder de compra y calidad de vida, sino que tendría un efecto multiplicador profundo y negativo en muchas otras actividades que requieren mayores capacidades en los niveles superiores de trabajo especializado, particularmente en el sector manufacturero, que recibe las mayores compensaciones laborales.

• López Obrador se retractó de su compromiso de recuperar los salarios reales y regresó al dogma neoliberal puesto que volvió a condicionar cualquier aumento de salarios a un aumento simultáneo de productividad. Esto establece un precedente muy ominoso que solo puede interpretarse como una retractación de su posición sobre la necesidad de abordar el hecho de que los salarios han perdido el 75% de su poder adquisitivo como resultado de una política deliberada de pauperización salarial.

• López Obrador ha establecido una fuerte sociedad con los depredadores consuetudinarios de los salarios reales. La fuerte asociación personal de López Obrador con la oligarquía empresarial, su antigua némesis, solo puede interpretarse como una alianza para apoyar al mismo grupo que ha trabajado fervientemente con gobiernos anteriores para pauperizar deliberadamente los salarios durante los últimos treinta y seis años.

• Desde la perspectiva de la economía global, los salarios manufactureros se mantendrán en su nivel más bajo en este sector porque si los salarios mínimos profesionales siguen perdiendo valor, los salarios más calificados en el sector manufacturero integrado con la economía global, se mantendrán en el mismo nivel en que se encuentran desde la década de 1990, después de ser pauperizados deliberadamente para utilizarse como el principal motor de inversión extranjera con el TLCAN.

• A menos que haya un cambio radical en la política salarial, México perderá participación manufacturera bajo el nuevo TLCAN. Este es un tema particularmente importante, a la luz del nuevo TLCAN 2.0, que incorporó un acuerdo para incrementar el contenido de América del Norte.

• La insistencia de López Obrador en vincular los salarios con la productividad y la eficiencia hace que el aumento del salario mínimo general en 2019 parezca meramente simbólico, una táctica de propaganda para aparentar cumplir con su promesa de campaña, cuando parece más probable que sea una burla, una simulación de cambio para que todo siga igual.

• A pesar de todo ello, López Obrador todavía tiene el noventa y cinco por ciento de su mandato para enmendar sus políticas e intentar transformar verdaderamente el país al reemplazar las estructuras de explotación y depredación con un nuevo paradigma radical en pos del bienestar de las personas y el planeta y NO el mercado. Mantenemos la esperanza.

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Explotación Invisible — De Cómo el Capital Extrae Valor Más Allá del Trabajo Asalariado

El análisis marxista del trabajo bajo el capitalismo ha estado asociado durante mucho tiempo con la preocupación por el trabajo asalariado: los trabajadores asalariados como esclavos asalariados, los trabajadores industriales como el proletariado revolucionario y los trabajadores de las fábricas como la vanguardia. La teoría del valor del trabajo se ha considerado en general como aplicable a la forma de trabajo salarial y no a otra. Pero los propios escritos de Marx describen otras formas de trabajo bajo el capitalismo, y los teóricos marxistas han presionado durante mucho tiempo para expandir nuestra comprensión de la explotación más allá de las clásicas relaciones asalariadas de producción.

Los capitalistas siempre han usado más que el salario por sí solo para extraer plusvalía de los trabajadores. Sin embargo, este siglo se distingue particularmente por su creciente dependencia de métodos alternativos de extracción de excedentes. Es hora de que los marxistas reconsideren nuestra preocupación por el salario y desarrollen una teoría que abarque un terreno común de explotación a través de una amplia variedad de relaciones extractivas en el capitalismo. Reconocer esa explotación compartida puede resultar clave si la "clase en sí misma" explotada va a convertirse en una "clase para sí misma", capaz de unirse y actuar en solidaridad.

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¡2019!
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