La brecha de salarios dignos de La India: un entorno más de moderno-trabajo-esclavo

Álvaro de Regil Castilla

India es uno de los llamados países BRIC de la economía
global. Acrónimo acuñado por la especuladora financiera global Goldman Sachs –actriz clave en la crisis global que estamos lejos de superar– para referirse a Brasil, Rusia, India y China. En 2003, esta llamada inversionista institucional, publicó un documento que arguye que, en las siguientes décadas, el crecimiento generado por los grandes países en desarrollo, en especial los BRICs, podría convertirse en una fuerza mundial mucho mayor a lo que hoy tienen. El documento sugiere que, si todo va bien, las economías del BRIC en su conjunto podrían ser mayores que aquellas de EUA, Alemania, Japón, Francia,Italia y el Reino Unido juntas.

Como cabe esperar, las cosas no van como se imaginaba,
pero, en efecto, el tamaño de estas economías ya las sitúa entre las mayores del mundo. La China ya es la tercera economía, en PIB, detrás de Japón, y está destinada a superarla en cualquier momento. La India es la duodécima y se perfila a ser mayor que Japón antes del 2050, asumiendo que el actual contexto mercadocrático, insostenible, subsista. Empero, ya que tanto China como La India también tienen a las dos mayores poblaciones del planeta, y padecen altos niveles de desigualdad, sus PIBs per cápita, en términos de paridades de poder de compra (PPC) para 2008, las sitúan en los lugares 122 y 153 del mundo respectivamente. En lo que respecta al comercio, en 2008 China fue el segundo mayor socio comercial de EUA, mientras La India fue el décimo cuarto. De igual forma, en 2008 China fue la segunda nación más exportadora, después de las exportaciones en conjunto de la Unión Europea, mientras que La India fue la décimo octava. Así mismo, a diferencia de China, La India todavía no es un socio comercial estratégico para EUA. Su estructura económica explica por qué. Mientras China tenía 112 millones de personas trabajando en el sector manufacturero en 2006, La India soló 8,8 millones, equivalente a 7,7% de los chinos formalmente empleados en el sector. Como resultado, el valor agregado del sector industrial, –incluyendo al sector manufacturero informal– fue de sólo 29% frente al 49% de China. En contraste, los sectores de servicios y agrícola hindúes contribuyeron con 54% y 17% respectivamente, mientras en China lo hicieron con 40% y 11% respectivamente. El sector de servicios hindú se está rápidamente convirtiendo en un contribuyente a las exportaciones gracias al mercadeo de La India como subcontratista de desarrollo de informáticos, de desarrollo e investigación y de una amplia gama de servicios de atención al cliente vía la red o por vía telefónica. La alta incidencia de bilingüismo en La India le ha permitido vender muchos servicios subcontratados a países de habla inglesa que de otra forma serían proveídos en instalaciones domésticas en los países matrices. El gancho, sin duda, o ventaja comparativa, es siempre la oferta de esta reserva de fuerza de trabajo a magros costos laborales que no tienen nada que ver con el verdadero costo de vida en La India –en términos de PPC. Por lo que los salarios en el sector no constituyen, de forma alguna, participaciones laborales con salarios dignos sino de moderno-trabajo-esclavo: el sistema de explotación tan omnipresente a lo largo del mundo en desarrollo.

En efecto, con relación al valor real de los salarios manufactureros, la brecha de salario digno hindú no es tan dramática como la china. Sin embargo, como cabría esperar, es todavía una de las peores del mundo, pues exhibe sin ambages su profunda naturaleza de moderno-trabajo-esclavo. Como resultado, la economía hindú, cada vez más desregulada, rápidamente está deviniendo en una fuente muy importante de trabajadores manufactureros de salarios miserables para el sistema darwinista capitalista de las corporaciones globales actuales y de sus inversionistas institucionales. La población hindú crece más rápido que la china, alcanzando 1,14 millardos de habitantes en 2008, equivalente al 86% de los 1,32 millardos de chinos. Debido a que la estructura demográfica hindú dibuja una figura “cargada en la base”, o con una estructura mucha más joven que la china, contribuirá a la economía global, en el futuro previsto, con una reserva de fuerza de trabajo de rápido crecimiento. Mientras cada vez más se dice que China está alcanzando el umbral en el que su reserva de fuerza de trabajo excedente comenzaría a declinar, se espera que La India contribuya, durante las siguientes décadas, con una fuente de mano de obra mayor que China para el sector manufacturero. Empero, no hay duda de que esto seguirá sucediendo con salarios reales sumamente magros. Consecuentemente, junto con China, La India continuará ejerciendo una tremenda presión descendente sobre los salarios de las naciones en desarrollo que han fincado su estrategia económica en la tradicional relación centro-periferia, anclada en la oferta de ventajas comparativas. Así las cosas, desde la perspectiva de la real democracia y de los derechos humanos, esto representa un problema muy complejo para las participaciones laborales de los trabajadores en todo el mundo, pero aún mucho más para aquellos en la periferia del sistema darwinista del capitalismo en el que hemos sido inmersos de forma no democrática

Breviario preparado en Agosto de 2010. Pulsa aquí o en la foto para bajar el ensayo completo en archivo pdf.

 

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